La cuenta regresiva está en marcha y en breve se conocerá la suerte de Ema Gómez y Darío Pérez, los acusados de homicidio agravado del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, asesinado el 26 de noviembre de 2004, en su domicilio de Yerba Buena. Esta mañana se desarrolló la segunda jornada de los alegatos y fue el turno de la fiscala de Cámara Juan Prieto de Sólimo.
Según la funcionaria, ese día, Gómez fue a la vivienda de Aráoz, adonde fue llevada por el policía Pérez, en su auto. La mujer ingresó a la vivienda y le reclamó al juez por un trabajo que éste le habría estado gestionando. En ese momento, agregó Prieto de Sólimo, se entabló una fuerte discusión en el dormitorio, que explican los arañazos que presentaba Aráoz en su cuerpo y las uñas quebradas de la mujer. Además, en el acolchado se detectaron pequeñas manchas de sangre que refuerzan esta hipótesis.
"En un momento -prosiguió la funcionaria judicial- Gómez extrajo un arma, por lo que en ese momento el magistrado salió de la habitación. Cuando se encontraba en un pasillo, la mujer le hizo tres disparos en las piernas, por lo que cayó al piso". En este estado, indicó, Aráoz se arrastró hasta el baño, mientras ingresaba a la vivienda Pérez, quien le hizo más disparos. "Luego, el policía lo remató con un último balazo", dijo.
Por ello, expresó Prieto de Sólimo, el cuerpo del magistrado presentaba ingresos de balas de distintas direcciones, que indicarían el uso de dos armas. Sin embargo, sólo se encontró el arma de Pérez y la otra no apareció. Además, sobre 11 balazos contados, solamente se encontraron 9 vainas servidas.
Así concluyó la funcionaria judicial la primera parte de su exposición ante los tres jueces que integran la Sala I de la Cámara Penal. Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre, que tendrán la misión de decidir la suerte de los imputados. LA GACETA ©